Si no existiera el Registro, las pólizas no habrían sido conocidas por sus beneficiarios y las aseguradoras no habrían pagado las indemnizaciones.
Uno de los principales logros alcanzados por Ausbanc en su lucha por la defensa de los derechos de los consumidores, y por la transparencia del sector financiero y asegurador, fue la creación del Registro de Contratos de Seguros de Cobertura de Fallecimiento, que se puso en marcha en junio de 2007.
Según los datos más recientes del Ministerio de Justicia –el departamento que tutela este Registro– a los que ha tenido acceso MD, casi 400.000 pólizas de seguros de personas fallecidas –exactamente 391.837– han podido ser conocidas y cobradas por sus beneficiarios entre el mes de junio de 2007 y el 31 de diciembre de 2011. Unas pólizas cuyas indemnizaciones, de no haber existido este Registro, se habrían quedado en manos de las aseguradoras, por el desconocimiento de su existencia por parte de los posibles beneficiarios.
| Cómo solicitar el certificado | |
|
» El certificado acredita los contratos de seguros de vida y accidentes con cobertura de fallecimiento en que figuraba como asegurada la persona fallecida, y con qué entidad aseguradora. |
Seguros ‘desconocidos’
Desde su experiencia en llevar las reclamaciones de los asegurados, Ausbanc había detectado que numerosas pólizas de seguro de vida se quedaban sin cobrar, porque los herederos y beneficiarios de la persona fallecida desconocían que ésta tuviera contratado algún seguros de vida o de accidentes con cobertura de fallecimiento.
Se trataba, en su mayoría, de pólizas que estaban unidas a la contratación de determinados productos bancarios, como tarjetas o préstamos, y cuya existencia sólo se podía advertir leyendo detenidamente las condiciones de cada uno de estos contratos.
Lo más frecuente es que este tipo de seguros pasaran inadvertidos a los herederos y, por lo tanto, las indemnizaciones que les habrían correspondido nunca fueran reclamadas a las compañías aseguradoras.
Seis años de gestación
Para hacer frente a este problema, Ausbanc se puso en contacto, en 2001, con la Dirección General de Seguros, entonces dirigida por Pilar González de Frutos, actual presidenta de Unespa, la patronal del sector asegurador.
Ante la falta de avances, la asociación trasladó su propuesta a los ministerios de Economía, Hacienda y Justicia, en junio de 2002. En octubre de ese mismo año, el PSOE presentó ante el Congreso una Proposición No de Ley para la creación del Registro.
Sin embargo, hasta septiembre de 2004 no comenzó a reunirse el grupo de trabajo, formado por la Dirección General de Seguros y Ausbanc, para estudiar el borrador de la futura ley.
Por fin, el 14 de noviembre de 2005 se promulgó la Ley 20/2005 sobre la creación del Registro de Seguros de Cobertura de Fallecimiento. La Ley entró en vigor el 15 de mayo de 2006, y establecía un plazo de seis meses para la publicación del Reglamento que ordenaría el funcionamiento del Registro.
El plazo transcurrió sin que se hubiese producido la aprobación de dicho Reglamento, lo que estaba retrasando la puesta en marcha efectiva del Registro. Por ello, Ausbanc inició una intensa campaña informativa y de contactos con representantes de los diversos grupos políticos por toda España (ver imagen junto a estas líneas), en los que denunciaba este retraso. Por fin, el 19 de abril de 2007 se aprobó el Reglamento, y el Registro comenzó a ser una realidad a partir del mes de junio de 2007.
Un logro de Ausbanc
La aportación de Ausbanc a la mayor transparencia del sector asegurador ha sido valorada desde la propia Dirección General de Seguros. Su ya ex director general, Ricardo Lozano, reconocía en una entrevista concedida a MD que “la labor de Ausbanc fue importante, porque este Registro era muy necesario y elimina la incertidumbre de los clientes”.
Además, este modelo ha trascendido fronteras y ya son varios los países de Iberoamérica que han puesto en marcha registros de seguros de vida similares, siguiendo la estela marcada por Ausbanc.



